¿Quién dijo que la escena underground tenía que ser estrictamente negra? En los días previos al lanzamiento del nuevo local de Marbella, CLOUD9 se baña en su distintivo azul cobalto justo a tiempo para su fiesta de debut este fin de semana, el 23 y 24 de octubre.
Siguiendo el mandato del público de ofrecer algo más que sesiones de house por la tarde en la playa, al equipo detrás de LA SIESTA no le quedó más remedio que llevar la fiesta a la noche y dentro de las paredes de un nuevo hogar permanente en Nueva Andalucía.
Despliegan así sus alas, pasando de un kiosco en la playa de 6 m² a un club en toda regla pensado para dar prioridad al sonido de calidad, a un ambiente estilo speakeasy, a la comunidad y a una filosofía desenfadada de «solo baila», dando la espalda deliberadamente a los clichés típicos de la vida nocturna marbellí.
Para celebrar la apertura, CLOUD9 se apoderará de dos noches con una banda sonora encabezada por el DJ invitado Rakim Under, junto a los residentes de LA SIESTA Records y pesos pesados locales como Andrés Rambaud, IKERFOXX, Sinto, Amoss y SAINT ITO.
Antes de la inauguración, nos reunimos con los fundadores para hablar sobre dar el salto, dejar atrás la cultura VIP y construir un verdadero hogar para la música en la costa.



Durante años, La Siesta ha construido una comunidad como marca de eventos. Dar el salto de organizar fiestas en espacios ajenos a construir y gestionar vuestro propio club es un paso gigantesco. ¿Cuál fue ese momento decisivo en el que dijisteis: «Necesitamos nuestra propia casa y vamos a crear Cloud.9»?
Realmente, nuestra historia no empieza como una marca de eventos. Nuestra primera casa fue un kiosco de playa de 6m2: ahí nació LA SIESTA y todo lo que hemos construido después. Desde esa casa original empezamos a llevar nuestra energía y nuestro sonido a diferentes ubicaciones, compartiendo lo que pasaba en la playa con más gente.
Nuestro horario siempre fue hasta las once de la noche y, cuando llegaba el momento de cerrar, la gente pedía más. Con el tiempo, esa demanda y nuestras propias ganas de seguir desarrollando el proyecto nos llevaron a dar este paso.
Así nace CLOUD9, como una evolución natural de LA SIESTA. Damos el salto a una discoteca, aunque nosotros la entendemos más como un club social: una casa con diferentes espacios donde puedes bailar, conversar, comer algo o descubrir otro ambiente según el mood en el que estés. La música sigue siendo el hilo conductor, y esa sensación de comunidad que nació en el kiosco sigue siendo el corazón de todo.
Marbella tiene una reputación muy específica y conocida a nivel mundial en lo que respecta a la fiesta, pero CLOUD9 se siente como una propuesta fresca y con personalidad propia. ¿Qué hueco en la escena local venís a llenar y qué hace que la experiencia en CLOUD9 sea distinta a todo lo que hay actualmente en la costa?
Marbella tiene una oferta de ocio enorme, pero nosotros echábamos de menos un espacio donde salir a bailar, encontrarte con gente y disfrutar de la música de una forma más libre y cercana. Es algo que también nos transmitía mucho la comunidad de LA SIESTA.
En CLOUD9 no hay mesas VIP, espectáculos de botellas ni código de vestimenta. Queremos que puedas venir como eres y sentirte parte de lo que está pasando. De ahí viene esa frase que hemos repetido durante todo el proceso: “We just want to dance”.
Además, entendemos que no todo el mundo está en el mismo mood durante toda la noche. Puedes pasar de la pista al speakeasy, tener una conversación o comer una smash burger en CHICHA BURGER CLUB. Nos interesa esa mezcla de ambientes y personas, y que cada uno encuentre su manera de vivir el espacio.

Cuando eres dueño de la puerta, del equipo de sonido y del diseño del espacio, las posibilidades son infinitas. ¿Cuál es ese detalle de producción, de diseño o de sonido en CLOUD9 que por fin habéis podido ejecutar exactamente como siempre habíais soñado, sin tener que hacer las típicas concesiones de promotor?
Más que un único detalle, es poder pensar el espacio completo desde el principio. Cuando llevas tu concepto a otro lugar, siempre tienes que adaptarte a una distribución, una estética y una forma de funcionar que ya existen. Aquí hemos podido partir de cómo queremos que se sienta la gente.
En la sala, por ejemplo, nos importa mucho la relación entre la cabina y la pista: que el artista se sienta cerca del público y que haya una conexión directa. El sonido, la iluminación y la distribución tienen que acompañar esa experiencia.
Y después está la libertad de darle personalidad a cada zona: el azul cobalto, las proyecciones, los rincones para la creatividad y el ambiente del speakeasy. Poder hacer que todos esos elementos convivan bajo una misma visión es una de las partes que más estamos disfrutando.
En CLOUD9 no hay mesas VIP, espectáculos de botellas ni código de vestimenta
El fin de semana de inauguración oficial es el 23 y 24 de octubre. ¿Qué se va a encontrar el público cuando cruce la puerta por primera vez y cómo refleja la selección musical de este opening la visión a largo plazo del club?
Se van a encontrar con su nueva casa. Llevamos meses imaginando cómo será verla llena, cómo se moverá la gente entre los distintos espacios y qué pasará cuando suene la primera sesión. La apertura es el momento en el que todo ese trabajo empieza a tener sentido con la gente dentro.
La propuesta musical parte del sonido y la energía que hemos construido con LA SIESTA, con espacio para seguir explorando. Queremos combinar artistas de nuestro entorno, residentes e invitados que aporten su propia personalidad y que entiendan la conexión que buscamos con la pista.
Nuestra visión a largo plazo es que la gente confíe en la programación de CLOUD9. Que venga a ver a un artista que le encanta, pero que también se anime a entrar una noche sin conocer todos los nombres del cartel, con ganas de descubrir algo nuevo.

Montar un club desde cero es una carrera de fondo. Mirando al futuro, ¿cuál es el objetivo definitivo para CLOUD9 y qué queréis que sienta la gente cuando salga del club al amanecer tras una noche en vuestra pista de baile?
Queremos que CLOUD9 se convierta en un punto de encuentro al que la gente vuelva porque se siente parte de él. Un lugar donde convivan música, creatividad y comunidad, donde los artistas quieran regresar y donde puedan surgir relaciones y colaboraciones de forma natural.
El estudio de grabación que estamos creando también forma parte de ese sueño. Nos ilusiona que aquí se pueda producir música, compartir ideas y dar oportunidades al talento, además de disfrutar de una buena noche.
Y cuando alguien se vaya, nos gustaría que se llevara una canción que acaba de descubrir, una conversación inesperada, una nueva amistad o esa sensación de haber pasado unas horas completamente presente. Al final, esa es la sensación de casa que empezó en nuestro kiosco de playa y que queremos seguir construyendo en CLOUD9.

