Mostra 2026 desde dentro: Un universo sonoro para los adictos a la electrónica

Es una verdadera pena que el fin de semana que más ilusión me hacía pasar en Barcelona coincidiera justo con el cambio de tiempo y me pillara con las defensas bajas. Aunque me perdí la inauguración de Mostra en Casa Montjuïc y el arranque del viernes en Vall d’Hebron, otros asistentes me contaron que los primeros conciertos rozaron lo etéreo, casi como una experiencia purificadora. Y en cuanto al resto del festival, si hipnótico se queda corto, quizá prodigioso sea la palabra que mejor lo describa.

Barcelona festival Mostra 2026
© Mostra

Dania y Rupert Clerveaux hicieron los honores cortando oficialmente la cinta de Mostra frente a una multitud inquieta que no sabía muy bien cómo rebajar la excitación por la llegada del festival. Sin embargo, el tiempo que tardaron en hipnotizar a ese público hasta llevarlo a un estado de encantamiento fue excepcionalmente corto. La música ambiental del dúo, que combinaba drones lánguidos, voces superpuestas, inquietantes bucles de flauta y muestras de cuerda —y que, literalmente, desafiaba todas las leyes de la categorización por géneros—, consiguió llevar a los oyentes a algún lugar muy alejado del momento presente y muy adentro de múltiples corrientes de pensamiento maravilloso.

A esta actuación hechizante le siguió The Transcendence Orchestra, conocidos por vestir atuendos ceremoniales con matices de mazmorra, ofreciendo su navegación profundamente inmersiva a través del tiempo y el espacio. Habiendo comenzado como una forma de investigar el efecto del tono sobre la conciencia, el dúo siempre remata sus actuaciones improvisadas con tal fluidez que la presencia sagrada que han insinuado en su repertorio resulta demasiado real.

Es importante señalar que, dentro de un programa en el que cada concierto que conseguí ver me dejó completamente asombrado, incluso si no me hubiera perdido lo que fue ampliamente considerado como el punto culminante del fin de semana —que cayó precisamente en el viernes al que no asistí—, mi conclusión no habría sido diferente. De hecho, amplió cualquier tipo de horizonte limitado que quizá no había identificado en primer lugar.

Mostra Festival 2026 in Barcelona
© Mostra

El viernes incluyó el set de apertura de las texturas experimentales y electrónicas de Melina Serser, que sin duda reflejaban su obsesión por el sonido intrincado —puedes comprobarlo tú mismo en su radio online en directo, que sigue emitiendo (por si te apetece echarle un vistazo)—. En otros espacios, los sets de Upsammy, Rachael y la actuación en directo de ABSIS y Estrato Aurora fueron de los más citados una y otra vez como momentos destacados, junto a Angel Molina, que, tras un breve encuentro en la pista de baile, describió Mostra simplemente como “necesario”.

Lo que se hizo evidente en los días siguientes fue que la afirmación previa de Angel Molina era completamente cierta. Más allá del eficiente planteamiento del Pabellón Olímpico —la pista en el espacio central, las zonas de descanso en las escaleras del auditorio y la amplia terraza sobre las gradas, donde distintos sellos y colectivos promocionaban sus proyectos con sintetizadores expuestos, casetes, vinilos impresos, libros de producción y todo lo que te puedas imaginar—, la pasión musical se mantuvo siempre al alcance de la mano a lo largo de los sets sucesivos, y la calidad del sonido, junto con las extraordinarias selecciones musicales que salían de la cabina, no dejaban de arrastrarme hasta la primera fila de la pista de baile.

Mostra Festival 2026 in Barcelona
© Mostra

Si no hubiera sido por los breaks hipnóticos y distorsionados de TOÉ, sus texturas inmersivas y sus pulsos rítmicos con ecos dub, quizá no me habría vuelto a sumergir esta última semana en otra espiral obsesiva por el lado más psicodélico del techno. También fueron los ritmos fracturados y subterráneos de Timnah los que mantuvieron esa misma energía en la pista, una sensación que se prolongó en el juego de sombras del set B2B de Aerae y Presha. Las selecciones de ambos oscilaban entre grooves texturizados y subidas inesperadas que se retorcían con tal profundidad que daban de lleno.

Antes de que la maestría inmersiva de Russell lo asentara todo con sus pulsos densos, dejando la pista suspendida en un trance colectivo el domingo, Surgeon dejó clara la noche anterior la dimensión de su legado birminghamiano. Con un sonido que hoy casi parece anticipar, sin proponérselo, la huella decisiva que dejó en el techno británico de los noventa, el público era plenamente consciente de lo que estaba presenciando y estaba ya demasiado entregado como para contenerse en la pista.

Una nostalgia británica que golpeó con fuerza cuando apareció Al Blayney con sus joyas atmosféricas y sus texturas profundas, que funcionaron de maravilla como respiro para quienes volvimos al bowl el domingo por la mañana. Para cuando XDB tomó el mando en el gran cierre, la sala ya se había instalado en su versión más sofisticada. Con una precisión exquisita y un oído incomparable para el groove, logró entrelazar los distintos hilos del fin de semana, dejándonos como marionetas en la pista, plenamente conscientes de que era ya la antesala del lunes y de que, tarde o temprano, tocaba dar la noche por acabada.

Mostra Festival 2026 in Barcelona
© Mostra

En última instancia, si este texto no ha estado a la altura de lo que intentaba expresar, Mostra 2026 confirmó lo que muchos ya intuíamos cada vez que el festival anuncia su regreso año tras año. Siendo esta la quinta edición del evento, se puede apreciar cómo tanto el público como los artistas mantienen una relación afectuosa con el espacio. Al volver a este núcleo de la escena, que da cabida a la libertad artística en la música electrónica y también al cultivo de vínculos habituales, se respira con total claridad un optimismo genuino, algo que Gilles Wasserman refleja con bastante acierto en su blog.

En otras palabras, no solo es una puerta de entrada esencial para hacer llegar la música electrónica a los oídos adecuados, sino también un espacio perfectamente curado para los introvertidos obsesionados con el sonido.

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